
Beneficios de
las relaciones pasionales
En las relaciones
pasionales se siente una atracción muy fuerte de forma inexplicable pero
también una desilusión y rechazo muy grande al mismo tiempo. Estas relaciones
se basan en las carencias más profundas de nuestro inconsciente. Son adictivas
y por eso te hacen sentir que si esa persona desaparece de tu vida, tienes una pérdida muy grande.
Estas
relaciones provocan mucho dolor, pero también traen muchos beneficios, comenta
Óscar Durán-Yates, coach
especializado en las relaciones de pareja y director de www.reconciliarte.com.
Beneficios
Entre
los beneficios que aportan destaca la oportunidad de ir más allá de tus
limitaciones interiores inconscientes ya que si afrontas el dolor que sientes,
esta relación se convertirá en una de las experiencias que más te ha hecho
crecer. Como son relaciones que te desilusionan, te enseñan a ver la vida, las
situaciones y a tí mismo desde una perspectiva más realista y profunda, afirma.
“Este
tipo de relaciones despiertan tu fortaleza, desarrollan la confianza en
tí mismo, te hacen realizar cosas que nunca pensaste que harías, te conducen
por caminos que antes no habías contemplado, te permiten valorar otros aspectos
de tu vida que tenías descuidados o te acerca a personas que habías dejado de
lado o a nuevas personas que te llenan”. En definitiva, sacan lo mejor de
tí si decides verlas como una oportunidad de crecimiento, pero si las vives
como una pérdida te perpetúa en un sufrimiento y amargura que puede hacerse
insoportable.
Señales
Para
este coach se pueden descubrir señales que nos indican que nuestra pareja no
está reflejando nuestro inconsciente.
“En
las relaciones todo es una cuestión de percibir que eres amado por tu pareja y
de transmitirle tu amor”, puntualiza. En la práctica no hay una forma estándar
de dar y recibir, sino que cada persona da su amor a través de sus valores. “Si
para una persona es importante la lectura de libros de crecimiento personal, es
muy posible que le transmita su amor a su pareja a través de regalarle uno de
esos libros o de invitarle a un curso de crecimiento personal”. Nuestros
valores son aquello que es más importante para cada uno. Creamos una escala de
valores a partir de nuestra percepción y ponemos unas prioridades a las áreas
de la vida a la que damos importancia. Pone el ejemplo de que si para tí es muy
importante la familia, tu vida social y el cuidado de tu cuerpo físico o salud,
vas a juntarte con una pareja que ponga más prioridad en su desarrollo
profesional, el área financiera/económica y su desarrollo mental.
Este
patrón es independiente del sexo que seas, cuánto más enfocado estés en unas
áreas para desarrollarlas, vas a descuidar otras áreas con la misma intensidad,
prosigue. La parte de tí que descuida esas áreas o lo las hace consciente,
atrae por compensación parejas que valoran exactamente lo contrario, ya que es
la forma de ponerte delante lo que más rechazas o menos interés tienes. Y lo
mismo le va a pasar tu pareja con relación a tí.
Lo
más habitual es reprocharse mutuamente pero, en su opinión, lo único que
significan estos reproches es falta de conocimiento de los valores de cada uno
y una falta de comunicación de esos valores a la otra persona. Y este
comportamiento conduce al resentimiento.
Tropezar dos veces con la misma piedra
Si hemos tenido una mala experiencia con una pareja,
¿por qué tendemos a buscar a alguien que se parece al anterior y que no
nos ha hecho feliz?
En
su opinión porque”tus valores influyen en lo que haces o dejas de hacer. Esto
significa que a través de tus valores tú tienes todos los rasgos humanos
posibles con la misma intensidad, solo cambia la forma. Por ejemplo, tu
manifiestas el rasgo “escuchar” cuando escuchas algo que te interesa, bien sea
que te lo dice un amigo o alguien que te comenta un tema de tu interés; y
manifiestas el rasgo “no escuchar/ignorar” cuando tu amigo o alguien te cuenta
algo que no te interesa. Puede que hagas que escuchas, pero lo normal y humano
es que no escuchas”.
“Lo
más habitual es que no seas consciente de esto y creas que unos rasgos o
cualidades están más desarrollados en tí que en tu pareja o al revés, pero
realmente, es demostrable que no es así. Cada rasgo o aspecto que niegas de ti,
tu pareja te lo va a mostrar con más intensidad. Los rasgos que tu admiras en
tu pareja, bien sea porque percibas que no los tienes o los tienes con menos
intensidad, van a hacerte que coloques a tu pareja en un pedestal y a tí en un
agujero. Los rasgos que te desagradan de tu pareja por la misma razón, serán
los que te hagan poner a tu pareja en un agujero y situarte tú en un pedestal”.
“Con
lo cual, de una u otra forma, estás permanentemente rechazando una parte de tí.
Esa parte de ti que rechazas no la puedes abrazar, si no puedes abrazar
significa que no la amas y al no amarla en tí no puedes amarla en tu pareja. La
única razón por la cual atraemos una y otra vez las mismas conductas es para
darnos cuenta de esa parte de nosotros y amarla. Solo amando ese aspecto en tí
lo puedes amar en cualquier ser humano”, argumenta.
Por
último recuerda que “una desilusión rota trae sufrimiento, frustración y
amargura. Esto se puede evitar aprendiendo a ver el lado que no se ve. Esta es
la razón por la que repites una y otra vez una experiencia, para que puedas ver
lo invisible. Y lo maravilloso es que en ese lado que no se ve, también hay
amor”.
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